Foro 1 – Semana 3, (Septiembre 29 – Octubre 3) ¿Cómo se regula el trabajo de esta figura en el aula? ¿quiénes participan?

Presentación

Hasta el momento, el foro ha indicado diferentes posturas frente al tema. Sin embargo hay un punto de encuentro y es la preparación profesional de esta figura acompañante, que trasciende la lógica de asistencialismo en los cuidados básicos, e implica el conocimiento del niño, de su condición, la participación de la familia y el colegio para definir el mejor proceso de apoyo. En algunos casos han expuesto oposición a esta figura en la escuela, aún así, es de reconocer que no toda situación es igual y que el caso por caso nos dirá la pertinencia de esta figura en clase o no.

Una situación que requiere de mucha atención, en caso de requerir esta figura en clase, es la regulación de este tercero en el aula, ¿cómo se desarrollan las relaciones con el colegio y otros sectores?, ¿a cargo de quién está este acompañante?, ¿a quiénes se da cuenta?, ¿con qué apoyo cuenta?, ¿qué lugar se le da para tomar decisiones?, ¿qué decisiones le compete y cuáles no?, son preguntas que surgen en esta dinámica y que se espera trabajar durante esta semana.

Anuncios

6 respuestas a “Foro 1 – Semana 3, (Septiembre 29 – Octubre 3) ¿Cómo se regula el trabajo de esta figura en el aula? ¿quiénes participan?

  1. Estimados participantes y lectores del Foro Virtual: “Acompañante (apoyo o sombra) en el espacio escolar, tensiones y posibilidades”, organizado por la Línea Inclusiones y segregaciones en educación. Contraexperiencias de La Antena Infancia y Juventud de Bogotá. Finalizadas las tres semanas previstas para esta actividad, que nos convocó a pensar sobre un tema que continúa siendo para debate; les agradecemos por su participación y difusión. A fin de octubre, estaremos compartiéndoles una reseña de lo que ha sido los intercambios.

    Este es el primer Foro que hemos lanzado, auguramos poner a rodar otros temas para conversarlos en estos espacios. Asimismo, los invitamos, como siempre, a visitar nuestra página infanciayjuventud.co

    ¡Hasta pronto!

    Línea Inclusiones y segregaciones en educación. Contraexperiencias.
    La Antena Infancia y Juventud de Bogotá.

    Me gusta

  2. Los agentes educativos, que son todos aquellos que están en la experiencia, en la vivencia y en el proceso de crecimiento del niño, deben ser seres amorosos apasionados por su labor de acompañar y promover el conocimiento; las dinámicas de la institución educativa como ya lo he mencionado no dan oportunidad al encuentro amable, pausado y reflexivo de vivir creciendo, la actitud investigativa y los registros de un maestro, un padre, un terapeuta y cualquier agente del contexto del niño aportaría un beneficio a su experiencia vital y natural de aprender; rodear al niño de personas que no conocen y no viven su diversidad es un riesgo y que estos agentes respondan a distintos patrones es un despropósito y que estos patrones vengan de sectores que no están en dialogo es un peligro , por lo tanto la burocracia de administrar a este personaje, en nuestra realidad institucional no es clara.

    Me gusta

  3. Saludos Lizbeth!
    Es cierto. Es en “su juicio mas intimo” que se dacanta quien esta dispuesto a qué. Ese juicio tiene nombre propio: es en el analisis personal. El asunto es que aquellos que estan en el aula, participando de los programas de inclusion o como maestros, hacen parte de un discurso establecido y solidificado: el de la epoca.
    El psicoanalisis no es extraño a esto: nacio en estas circunstancias, subversivo, no revolucionario.
    Les hablo desde Beijin, en donde la revolucion es el discurso de la epoca: curiosamente en el aula, aunque si hay diferencias marcadas en cuanto al deseo de los estudiantes, ya veremos si en los maestros, la institucion es muy parecida a las de otras latitudes. Es un discurso establecido, soidificado, petrificado tal vez; siempre con un empuje a encasillar, diagnosticar y empapelar, en el cual lo ultimo que importa es el estudiante. Lo importante es la institucion, y como ella se puede defender de acusaciones por venir.
    Desde Beijing, Gonzalo.

    Me gusta

  4. Me parece valioso el señalamiento que hace Lizbeth Ahumada, en cuanto a hablar de orientación en lugar de regulación. Ella lo dice, el primer concepto permite pensar un trabajo enlazado entre varios actores vs. directrices sueltas según el parecer de unos. Para peor, a veces, excluyendo al propio niño y/ o al acompañante, a los docentes, a los padres…
    Sé de situaciones -esto ya ha sido referido en el Foro por algunos participantes- en donde arbitrariamente el colegio, define que un niño debe recibir el apoyo de un acompañante, antes, inclusive, que el menor ingrese a la institución. Es decir, solo en base a una serie de escuetas entrevistas de admisión y posiblemente a algunas “pruebas” o “tests”. O sea, sin el conocimiento de cómo se las arreglará ese niño en el salón y cómo será su proceso, sin el consentimiento de los padres y sin darle la oportunidad al docente que construya modos de hacer con ese niño. En ocasiones, quienes dirigen instituciones, suelen apropiarse de la gestión de esquemas de trabajo del acompañante (cantidad de horas por ejemplo), elección del acompañante, etc.
    He observado situaciones -también ello fue mencionado por algunos participantes- en donde el acompañante está perdido en la institución y recibe órdenes y contra órdenes de los directivos, los docentes, el psicólogo, los terapeutas y los padres. Unos dicen una cosa, otros otra.
    Entonces, está claro, en toda institución hay estamentos y voces con más poder que otras. No obstante, creo que muchos acá tenemos buenos ejemplos, en donde el saber se ha ido hilando en el quehacer con ese niño en singular y la orientación entonces, puede ser asumida en red.
    ¿Qué dicen los demás participantes?

    Me gusta

  5. Tercera semana de este Foro, tercera pregunta. Como se dice en la presentación, la serie de respuestas a las dos preguntas previas han permitido entrever algunos puntos de encuentro y también algunas oposiciones. Pienso en todo caso, que en estas últimas, se trata más bien, de cierta confusión de niveles de diversa naturaleza que se encuentran implicados en una problemática compleja como la de la inclusión escolar. Me refiero a la alusión a intereses económicos, políticos, institucionales, etc. que es importante despejar, para poder centrarnos en lo más importante de este proceso: evitar la segregación del niño del ámbito escolar. Por eso, me parece impensable que cualquier tipo de soporte que favorezca que un niño pueda estar en el escenario educativo, no se dé sin una orientación precisa, un interés decidido en la conversación continua y permanente entre varios. No hablaría entonces de regulación sino de orientación, y ésta debe enmarcarse en el trabajo en equipo a partir de los límites del saber de cada uno; para que en el vacío mismo, se pueda alojar la producción del niño. Así pienso que no conviene aislar al acompañante de este intercambio sostenido entre varios que se ocupan del niño, de manera que sea la orientación la que prevalece y los modos singulares en que el niño va tejiendo sus propios tiempos y elaboraciones. Es lo que he encontrado en varias ocasiones, al juntarme a pensar con los maestros: cada uno por su lado, incluido el que acompaña al niño en el aula, pensando y desafiando su propio saber, inventando por sí mismo estrategias para acoger la singularidad del pequeño, pero sin una misma orientación; y esto vuelve la tarea errática y desesperanzadora. Despojarse de las verdades absolutas, del narcisismo de cada quien, es la condición primerísima para el verdadero intercambio. Y cada quien, en su juicio más íntimo, en soledad, deberá preguntarse si está dispuesto a ello.

    Me gusta

    1. Estoy de acuerdo con Lizbeth, respecto al trabajo orientado y al reconocimiento de los límites del saber de quienes participan en el acompañamiento sea de un niño o adolescente en una entidad educativa. Las buenas intenciones de acompañar ante un imprevisto, en un caso que es de mi conocimiento, los buenos consejos y su no efectividad derivaron en la angustia de los participantes en el acompañamiento de un joven ante la sospecha de un intento de suicidio. El acompañante, el director de curso, el director académico, el psicólogo educativo en angustia. Las respuestas firmas de compromisos de acudientes, exclusión de padres, intento de saberlo todo del joven, de la familia, de ejercer el control en el dominio privado de la familia y el público, el incremento de angustia, la apertura de lo privado confiado por el joven al ámbito de diferentes niveles de la entidad educativa que se salió de las manos, y particularmente, la segregación del joven, el aislamiento, la estigmatización ante la dificultad para poder hacer ante un imprevisto y la remision a psiquiatría por el desconocimiento de otras posibilidades. La intervención por un familiar orientado fuera de la entidad educativa fue cerrar lo abierto donde circula sin más la intimidad del joven en la búsqueda de un lugar para su intimidad, limitar la invasión de los controles al espacio privado del joven y su familia, controles sin un cálculo de las consecuencias, buscar un lugar para la escucha de eso más íntimo del joven. Y lo que se observa la importancia del acompañamiento al acompañante y participantes ante estos imprevistos y una orientación. Y de nuevo la experiencia retorna a la importancia del caso por caso con unos mínimos aportes a la institución.

      Me gusta

Los comentarios están cerrados.